Ponemos fin a nuestra prueba del Nissan Qashqai, una prueba que nos ha llevado durante todo un mes a encontrarnos con el superventas, con ese referente que escenifica a la perfección esa fiebre SUV, ese súbita “pasión” popular por un segmento imparable, cada vez más ramificado, cada vez más presente en nuestras calles. Es la hora de poner el broche final a nuestra estancia tras su volante, tras sus pedales con un último cara a cara con este Nissan Qashqai DIG-T de 163 caballos.

A modo de recordatorio, para volver a ponernos en situación, debemos tener presente que la unidad probada cuenta, además de con el mencionado propulsor de 1.6 litros, gasolina, sobrealimentado y de 163 caballos, con un acabado Tekna Premium que llevan a esta nuestra unidad hasta el más alto escalafón de cuantos hay disponibles en la gama de este nuestro crossover.

Esta mecánica es de no muy tardía incorporación, te lo contamos en el artículo “Potencia DIG-T turbo para el Nissan Qashqai más potente jamás creado”, pero volviendo a su acabado y en recogida lista cabe mencionar la presencia de las llantas de 19 pulgadas, la tapicería en cuero/alcántara, los faros LED, el sistema de cámaras de 360º y el sistema multimedia Nissan Connect.

Tal y como detallamos en el artículo “Prueba de larga duración: conociendo la gama del Nissan Qashqai DIG-T de 163 cv” el precio de esta unidad, teniendo en cuenta su propulsor y acabado, es de 29.300 euros, aunque actualmente se encuentra en promoción y parte desde los 27.050 euros.

Pero entremos en lo práctico, en el mencionado cara a cara...

Un breve repaso a su diseño

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Nervios marcados, sobre el capó, sobre los pasos de rueda, en su lateral... al frente esa parrilla en V, esas luces LED diurnas, músculo en sus pasos de rueda posteriores y una zaga donde las ópticas tienen vital protagonismo.

Los aires de familia, de marca, son evidentes, la evolución con su predecesor afortuanada, es bonito, se siente moderno y robusto. Hora de adentrarnos en su habitáculo, de aventurarnos en su interior.

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Su volante de tres radios nos recibe, como nos reciben los abundantes acabados con cierto aire de aluminio, pequeñas porciones de cuero en guarnecidos y puente central y toques en piano que comulgan en una consola central donde el protagonismo se lo lleva su sistema multimedia seguido, por debajo de este, por su climatizador.

Por supuesto no podemos pasar la clara tapicería de nuestra unidad, propia de su acabado, y que se encarga de infundir en nosotros una mayor sensación de calidad.

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En cuanto a su habitabilidad, al espacio disponible, nos encontramos con una disposición pareja a la de un compacto tradicional, ni más espacioso, ni más angosto. Bien para cuatro adultos, correcto para cinco.

Su maletero se antoja bueno teniendo presente que atendemos a un coche del segmento C, cubicando un total de 430 litros sin plegar asientos. Por ejemplo un Volkswagen Golf tiene un maletero de 380 litros o el Renault Mégane de 372 litros.

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Hora de arrancar, de ponernos en marcha:

Desde nuestro puesto de conducción elevado nos ponemos en marcha. Arrancamos y el propulsor gasolina de 163 caballos nos regala una mayor finura, un mayor silencio, que las alternativas diésel ofertadas en la gama del Qashqai. Es silencioso y el paso de los primeros metros, los primeros kilómetros, por el centro de Madrid nos arroja un buen andar del que se extrae docilidad con el valor añadido de esa legión de cámaras que nos ayudan en cada maniobra.

La suspensión se muestra ligeramente dura, rebotando ante baches y adoquines sin demasiada incomodidad ofreciéndonos, teniendo presente su altura, su condición, un paso por curva que se resuelve sin demasiado balanceo, apreciando en este paso por curva una dirección que se muestra para mi gusto sensiblemente más blanda, más suave, de lo que me gustaría, algo que por otro lado se agradece al enfrentarnos a la jungla urbana.

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Una buena sensación de confort, un buen nivel de aislamiento y una dinámica que se salda con buena nota. El motor responde con correcta y líneal entrega aunque se presta a bajar una marcha al afrontar un adelantamiento o alguna subida, cambio que se ajusta con una palanca de cambios de buenos recorridos y un embrague de largo alzado.

Nos pedirá que le subamos de vuelta para buscar una entrega más animada que resolverá, sin demasiada pega, más allá de las 2.500 - 3.000 rpm lo que nos deja con cierta sensación de recuperaciones sosegadas.

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El equilibrio es su principal virtud. Un atributo que podríamos blandir también al hablar del diésel de 130 caballos que nos encontramos en una gama que completa un gasolina de 115 caballos y un diésel de 110 caballos.

Momento de despedirnos, ¿por qué comprar un Nissan Qashqai?

Ponemos fin a nuestro idilio con el Nissan Qashqai como una necesaria reflexión, ¿por qué comprar un Nissan Qashqai?

Considero que dentro de esta fiebre de los SUV es lógico que el Nissan Qashqai goce del éxito que goza si atendemos a ese gran equilibrio del que hace gala. Un diseño moderno, un espacio interior correcto, una oferta de motorizaciones en franjas muy populares, una entrega de potencia progresiva, un paso por curva muy próximo al de un compacto... No sobresale en sobremedida en cualquiera de estos aspectos, pero no falla tampoco en ninguno de ellos y si eso lo maridamos con unos competidos precios...

Yendo más allá es también comprensible el éxito de este Qashqai, de este segmento, frente a los compactos. Cada vez nos ofrecen una dinámica más cercana a estos con el añadido, en función de gustos, de la conducción desde una altura mayor y su estética. Hay compactos que nos ofrecen plazas más espaciosas, hay otros que nos ofrecen una mejor dinámica, que cuentan con motores que en el mismo rango de potencia pelean con mayor brío y consumen menos, pero el Nissan Qashqai pasa con buena nota, cumple, con el gran grueso de las exigencias.

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