Muchas personas suelen decidir comprar un coche nuevo o de segunda mano en función de su presupuesto. Es uno de los criterios a tener en cuenta, pero no es el único. No existe una respuesta única a la pregunta de si es mejor comprar un coche nuevo o de segunda mano, pero sí unos pasos a seguir para determinar cuál de las dos opciones se adapta mejor a nosotros.

 

 

Estos son algunos de los criterios que debemos utilizar para decidirnos:
  • La frecuencia con la que cambiamos de coche. Si lo hacemos cada poco tiempo, un coche de segunda mano puede ser mejor opción. Por contra, si queremos que el coche nos dure, nuevo puede ser mejor.
  • El tipo de coche. Algunos modelos tienen un precio muy bajo en el mercado de segunda mano, y otros muy alto. En este artículo aprenderás a diferenciarlos.
  • La demanda concreta del coche que buscamos. Si buscas un coche “pequeño, diésel y con pocos kilómetros” estás buscando lo mismo que todo el mundo, por tanto pagarás mucho más.
  • La flexibilidad que tengamos. ¿Buscamos un modelo concreto o somos flexibles?
  • El presupuesto del que dispongamos ahora y nuestra capacidad de financiación

 

Entendiendo cómo funciona el mercado de segunda mano, y evitando dogmas de fe

A menudo escuchamos frases como “comprar un coche nuevo es una tontería porque al salir del concesionario ya pierdes un 30%”, o “comprar un coche de segunda mano es como jugar a la lotería”. La realidad es más compleja que situarse en un extremo, y debemos conocerla para tomar una buena decisión de compra.

Para entender la realidad debemos saber cómo funciona el mercado de segunda mano y qué lo diferencia de comprar un coche nuevo. La oferta y la demanda funcionan de forma algo diferente. Cuando mucha gente va a comprar un coche nuevo, posiblemente los descuentos son menores. Cuando casi nadie compra ese coche, los descuentos son mayores. Pero aún así se mueven en torno a un precio base que fija el fabricante, y el número de unidades fabricadas se adapta a lo que pide la gente.

En los coches de segunda mano no ocurre así. Si hay 1.000 personas en España que en un mes buscan un Volkswagen Golf 2.0 TDI del año 2010, y sólo hay 700 coches disponibles, el precio sube mucho más. Por contra, si hay un modelo concreto del que sólo hay diez unidades a la venta en España, pero sólo hay un interesadas dos personas en comprarlo, éstas podrán negociar el precio muy a la baja.

Existen casos extremos. Uno de ellos puede ser el de un coche que acabe de salir al mercado, y cueste más de segunda mano que nuevo. O bien porque el comprador no quiere esperar para tenerlo y decida pagar un poco más, o bien porque no está informado de los descuentos y acaba pagando más por el coche nuevo que de segunda mano.

El otro extremo son coches muy específicos que son difíciles de vender de segunda mano, y por tanto los vendedores deben bajar el precio lo suficiente como para poder venderlos.

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La regla de oro: no compres lo que busca todo el mundo

Aunque vemos que la decisión es compleja e influyen muchos factores, si tuviésemos que quedarnos con una regla de oro para la compra de segunda mano sería la siguiente: buscar un coche que no sea como está buscando todo el mundo a la vez.

El caso más habitual suele ser el de utilitarios o compactos diésel, con pocos años y pocos kilómetros. Es lo que se ajusta más a lo que necesita la gente, y por eso suele haber más demanda que oferta, lo que provoca que el precio sea relativamente muy caro.

En ese caso la pregunta es, ¿puedes adaptarte a otro coche? Una variante sencilla es buscarlo en gasolina. Aún suponiendo que hagas bastantes kilómetros y crees que te compensaría un diésel si lo comprases nuevo, es posible que de segunda mano te ahorres mucho comprando uno de gasolina.

Otra opción es ir a un coche distinto, por ejemplo, más grande. Cuanto más grande menos demanda hay para ese coche, y por tanto más bajará el precio. El extremo está en coches de lujo, por ejemplo el Mercedes Clase S o el Audi A8, cuando tienen ocho años o más. Es un perfil de coche que casi nadie busca, por tanto en comparación a su precio nuevos son muy baratos. En general, los coches grandes y los deportivos pierden más valor y, por tanto, son mejores opciones para comprar de segunda mano.

Y si tienes claro lo que necesitas y esto es lo que está buscando todo el mundo, al menos comprueba el precio del coche nuevo, ya que es posible que te compense.

 

El peligro de la información asimétrica o la falta de información

El mercado de segunda mano tiene un problema, y es evaluar si un coche está “bien” o “mal”. Es cierto que hay una serie de factores para intentar averiguarlo, algo que trataremos en otro artículo, pero dos coches exactamente iguales por fuera y bajo esos criterios pueden haber sido tratados de forma muy distinta.

Como usuarios es muy difícil ver la diferencia, pero aunque tengamos un mecánico de confianza, éste tampoco puede saber a ciencia cierta cómo está el coche. Es decir, si está mal nos lo puede decir, pero lo contrario no: si no tiene “síntomas” no significa que no esté mal.

El vendedor puede tener esta información (saber que ha tratado mal su coche o que le ha dado problemas), pero es difícil que nos la vaya a dar. Esto se denomina información asimétrica, o cuando el vendedor tiene más información que el comprador sobre el producto. El problema es que, si mi coche está en buen estado, no puedo ponerlo más caro que uno que esté en mal estado, porque el comprador no sabrá cuál es el bueno y por tanto no va a pagar más por el mío.

Nuestro consejo es que, a la hora de comprar un coche de segunda mano, asumamos que tenemos cierto riesgo de que el coche haya tenido algún problema. ¿Significa esto que no deberíamos comprar coches de segunda mano? No, por supuesto. Significa que la diferencia de precio “en cuanto sale del concesionario” es debido en parte a este riesgo, una probabilidad de tener que pagar una avería cara en el futuro.

Esto se mitiga parcialmente con las garantías si lo compramos a un vendedor profesional y no a un particular, aunque en este caso también estamos pagando un precio extra por esa garantía, además del margen del vendedor.

En qué casos suele ser mejor comprar un coche nuevo

  • Cuando es un modelo que acaba de salir al mercado. Como hay pocas unidades de segunda mano, éstas serán caras y la diferencia no compensa.
  • Cuando pensamos quedarnos el coche durante mucho tiempo. El poder cuidar nuestro coche desde el principio nos compensará la diferencia a lo largo de los años.
  • Cuando es un modelo concreto, o un tipo de coche (ej. coche pequeño, diésel y con pocos km) que busca todo el mundo. Si hay más demanda que oferta, los precios serán relativamente caros y compensará comprarlo nuevo.
  • Cuando es un modelo concreto que tiene una buena oferta y tendrá una buena reventa cuando lo queramos vender. Por ejemplo, un coche que ha salido hace dos años y que ahora tiene una promoción importante. Si tiene mucha demanda de segunda mano, lo compramos nuevo y hacemos pocos km con él, lo que perderemos al venderlo en unos años será poco (siempre en términos relativos)

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En qué casos suele ser mejor comprar un coche de segunda mano

  • Cuando es un modelo que muy poca gente busca. Por ejemplo, una berlina muy grande con motor muy potente, pero que ha pasado “de moda”. De segunda mano el precio será muy bajo.
  • Cuando es el coche de una persona conocida, sabemos que está bien cuidado y que el precio es adecuado.
  • Cuando el precio de segunda mano respecto a nuevo ha caído mucho y compensa el “riesgo” y el desgaste del coche.
  • Cuando el coste de financiar el coche haga que la diferencia entre nuevo y segunda mano se decante por poder pagarlo sin financiar
Esta es una lista de casos extremos, la mayoría de los compradores deben estudiar su caso concreto y evaluar todos los factores de los que hemos hablado para tomar la mejor decisión.